Un llamado a la transformación

Tenemos la oportunidad de desarrollar un modelo económico regenerativo que asegure el bienestar de nuestro planeta y de las personas y demás especies que lo habitamos.
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Si hay algo claro es que la pandemia ya está produciendo cambios y transformaciones voluntarias e involuntarias en las empresas y sus procesos de negocio.

Se habla y se especula en cientos de publicaciones sobre la “nueva normalidad”. 

Para que como líderes empresariales, institucionales o gubernamentales podamos prepararnos para los desafíos y oportunidades que derivarán de la crisis debemos mirar cuál es el clima social que se vive. Esto guiará el camino de cambios a seguir.

Tomando el pulso social

Se observan cambios relevantes en los niveles de confianza crecientes de las personas en los gobiernos y se reafirman demandas y expectativas hacia estos y hacia las empresas como instituciones que deberán liderar cambios en el sistema económico y social. Sin embargo, los miedos sociales persisten en cuanto a que los gobiernos estén asegurando suministros médicos y tratamientos y que las empresas estén implementando medidas de seguridad para proteger a empleados y clientes. La seguridad es uno de los temas.

El otro tiene que ver con el miedo a perder el empleo y no recuperarlo en un tiempo razonable.

Una preocupación social que se reafirma es que la pandemia ha puesto de relieve inequidades en cada país entre ricos y clase trabajadora y se reconoce la necesidad de hacer algo. Aquellos con menor educación, dinero y recursos están siendo afectados con mayor sufrimiento y riesgo de enfermarse.

Mayoritariamente, las personas creemos que la pandemia traerá cambios positivos en cómo vivimos, trabajamos y tratamos a los demás. 

Vemos dentro de esos cambios positivos al despertar de una mayor conciencia sobre la conexión entre la salud humana y la salud del planeta, que la sociedad en general y las empresas empiecen a pensar en mayor sustentabilidad, que las asociaciones colaborativas público-privadas florezcan.

Las expectativas de las personas respecto de las empresas es que aseguren el acceso a los productos y servicios que la gente necesita, protejan a los empleados con riesgos de exposición, protejan a sus empleados financieramente asegurando sus trabajos, ayudando a pequeños proveedores y clientes dándoles crédito o manteniéndolos en el negocio.

Este pulso social nos demuestra una serie de tensiones para los líderes empresariales, pueden descubrir oportunidades para redefinir el propósito de las empresas que dirigen y para brindar bienestar a sus colaboradores. 

Liderazgos para armar

Creemos que el rol de los líderes empresariales post pandemia está cobrando mayor relevancia y tendrán un impacto relevante en sus colaboradores. Pueden transmitir confianza en sus comunicaciones, que deberían centrarse más en brindar seguridades que actualizar el estado del negocio. Deberían liderar con empatía y servir a las necesidades emocionales con acciones concretas y palabras. Expresar vulnerabilidad e inspirar resiliencia mediante interacciones auténticas. Priorizar a las personas por delante de los resultados.

Hacia un nuevo modelo que implique un cambio sistémico

Esta mirada de transformación ha sido reafirmada por el Foro Económico de Davos con “The Great Reset”, un llamado a la acción para los líderes empresariales para avanzar hacia una economía verde que proteja la naturaleza y el planeta y equilibre las desigualdades sociales existentes que, como decíamos, se pusieron de mayor relieve e impacto por la pandemia. Es una apelación a un cambio de mentalidad, a una posibilidad de expandir lo beneficios de los avances tecnológicos en favor del bien común. De repensar la educación y el entrenamiento de los trabajadores. De construir confianza institucional. 

Desde el Foro Espíritu de Humanidad promovemos estos cambios y la adopción de un diseño de modelo económico y social regenerativo, como el de la llamada “rosquilla o dona” propuesto por la economista Kate Raworth. El límite externo o círculo exterior nos simbolizan los límites planetarios:  contaminación de la atmósfera, pérdida de biodiversidad, cambio climático, acidificación de los océanos, conversión de tierras, extracción de agua dulce , entre otros y, el límite interno esta dado por las necesidades humanas básicas que debemos asegurar para todos los habitantes de este planeta: agua segura, alimentación saludable, salud, vivienda, respeto de los derechos humanos, equidad social, trabajo, redes, educación. ¿Podremos alcanzar como humanidad esta zona de confort humano delimitada por estos dos círculos? Sólo de nosotros depende.

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